El primer encuentro
Cuando por fin le conocí, después de tantas historias sobre él, me quedé parada. No era en absoluto como me lo había imaginado. Su fama de "play boy" le precedía, y me había hecho a la idea de que sería un tipo arrogante y pretencioso, muy guapo y con un cuerpo escultural.
¡Cuanto me equivocaba! Su mirada era lo más dulce que podais imaginar, era como si pudiera acariciarte con los ojos. Por supuesto, no había rastro de prepotencia en su voz o sus maneras.
¿Guapo? No, más bien interesante.
¿Cuerpo perfecto? No, no era ni delgado ni gordo, normal. Muy alto, eso sí, y lucía una larga cabellera plateada y negra que ya quisiera yo para mí.
Cuando nos quedamos un momento a solas me miró y preguntó:
- ¿Soy como te imaginabas? ¿He estado a la altura?
En ese momento, con aquellos ojos divertidos mirándome desde su metro noventa y pico sólo se me ocurrió decir:
- Te imaginaba más alto.
Esta historia es verídica, aunque no esté transcrita textualmente.
Desde ese momento nos convertimos en amigos inseparables.


0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home