04 agosto, 2005

Como cada día

Andaba lenta y decidida, agarrando con fuerza el paraguas, luchando contra aquella enorme tormenta.

La lluvia que tanto le había gustado hasta ese momento se había convertido en su peor enemigo, azotando su abrigo sin piedad.

Parecía que las ráfagas de viento intentaban arrancarle la piel, notaba como se incrustaban en su cara las gotas, como el aire frío invadía los rincones de su abrigo.

Ni por un momento pensó en rendirse, en refugiarse en la calidez de cualquier local. Siguió andando con la cabeza bien alta y el paraguas sujeto, como si todo aquello no le afectase. Darse por vencida no entraba en sus planes, estaba atrapada en el tiempo y la única solución era seguir adelante, sin parar, reviviendo aquella tormenta una y otra vez, hasta conseguir traspasar la barrera.

Cada vez estaba más cerca, vio como las gotas chocaban con el cristal y rebotaban hacia el interior de aquel mundo en el que estaba encerrada. Soltó el paraguas y empezó a golpear el cristal. En su mente anidaba la esperanza de que esa vez funcionase.

Golpeó y golpeó, una y otra vez, mientras en sus mejillas se mezclaban las lágrimas con la lluvia. Sangraron sus manos y decayó su ánimo.

- Volveré, juró para sí, mientras se alejaba hacia el otro lado de la barrera, para ver si podía encontrar la salida.

Como cada día.