...Y al final
Permitidme que os invite a mi despedida, anunciada ya hace un tiempo por mis largas ausencias.
Permitidme que os dedique las últimas líneas de este blog, esta versión peculiar de mi canción preferida de Bunbury, así, aunque mi conciencia no estará más tranquila, al menos no será una muda desaparición.
Permitidme que os explique que hoy tengo prisa, que se acabó para siempre este lugar, que no hay tiempo suficiente para todo, que el mío lo ocupan ya tantas cosas que una letra más me haría explotar.
Ahora mismo no importa si tengo algo mejor que hacer, si la vida se detiene un instante en la pantalla del ordenador, porque de hoy en adelante no leeréis nada nuevo, ni podré ofreceros nada más, y quería despedirme.
... y al final, recordaré vuestros comentarios, ánimos, opiniones, visitas y lecturas.... y al final, guardaré con celo vuestros besos, abrazos, cariños y atenciones.
Las mil y una noches han terminado.
Os seguiré visitando tan frecuentemente como mi vida me lo permita, y seguiré escribiendo; y aunque suene a tópico de toda la vida: os quiero a todos y a cada uno.

